Un blog de Miguel Ángel López Molina                                                                                                                   miguel@ylogica.com  

 

Filosofía de pueblo

“No dejes que los idiotas y los despiadados te roben el sueño. La esperanza nace a partir de elecciones personales, y la sabiduría radica en reconocer lo evidente, incluso cuando el orgullo, el poder o la complacencia nublan nuestra percepción.
No te fíes de quien te abraza con las manos en los bolsillos"

M.A. López

 

Pozuelo de Vidríales es un pequeño trocito  de Zamora, un oasis de paz y sosiego, donde los días fluyen con calma y el tiempo parece detenerse. Hace poco, visité su local social, un sitio emblemático en el pueblo que funciona como lugar de reunión para los vecinos que buscan complicidad. Allí se comparten risas, charlas, opiniones y, sobre todo, se revela la singular filosofía de vida de cada uno. Fue en esa tarde llena de vida cuando presencié una conversación llena de matices, donde se mezclaban sabores a veces opuestos.

Uno de los vecinos del pueblo exclamó con pasión: -¡Ay, el mundo está plagado de idiotas! Sí, son esos necios que se creen dueños de la verdad y piensan que la crueldad es el camino al éxito. Otro vecino, con cierto recelo en su voz, añadió: -Es verdad, pero hay que andarse con ojo. Algunos idiotas son hábiles, incluso malévolos diría yo y te pueden engatusar con sus palabras y distracciones. Se elevan por encima de ti y, asombrosamente, hasta pueden llegar a ser presidentes.

En medio del animado debate, un tercer vecino intervino dando un toque de optimismo: -¿Y si pudiéramos enfrentarnos a todo este desorden con empatía, amabilidad y compasión?

El primero rechazó la idea con algo de desprecio: - ¡Bah! ¡esos valores son inútiles y son sólo el recurso de los débiles! Los poderosos menosprecian la bondad y usan la crueldad como escalón y palanca hacia el éxito.

Asintiendo, el segundo prosiguió: -Exacto, la crueldad es su táctica, su plan perfecto. ¿Quién necesita empatía cuando se puede pisotear a los demás? En ese instante, se sumó a la conversación un cuarto vecino, conocido por sus reflexiones sensatas: -No puedo dejar de pensar en cómo afrontamos estos tiempos tan convulsos. Todos tenemos opiniones, pero ¿realmente pensamos por nosotros mismos o preferimos respuestas ya hechas y envasadas por otros? El tercero compartió su desazón: -A veces me siento atrapado en la manipulación y la falsedad de los grandes medios y del poder. Parece - siguió- que será casi imposible conservar un pensamiento propio en en estos tiempos.

Asintiendo con gravedad, el cuarto agregó: -Las posturas rígidas son síntomas de poca inteligencia. Pero ¿cómo sobrevivir en un mundo donde la solución parece ser enfrentarnos entre nosotros?

Un momento de silencio llenó el espacio de reflexión. El primero, dando un sorbo a su cerveza, se apoyó en la barra y pareció pensar en voz alta: - A pesar de todo, creo que hay motivos para ser optimista. ¿No creéis que hay más personas buenas que malas en el mundo?

El segundo, imitando su gesto, afirmó: -Y más personas inteligentes que idiotas, ¡desde luego!

El tercero sonrió: -Y más gente que crea que gente que destruye. Al menos, eso es lo que quiero creer.

El cuarto reflexionó: -Sabéis, creo que todos tenemos algo en común: todos queremos vivir en un mundo mejor, un mundo donde no haya idiotas ni personas que crezcan siendo crueles. Un mundo donde haya empatía, amabilidad y compasión.

Alzando su botellín, exclamó: “Por eso ¡brindo por nosotros!”

En ese momento, el vecino que escribe, el quinto en la conversación dejó en el aire una pregunta algo provocadora: "Y vosotros, ¿qué sois? ¿Idiotas o inteligentes? ¿Crueles o buenos? ¿Qué mundo queréis? La decisión es vuestra. Pero recordad que solo se vive una vez y, también, que estoy seguro de que “a cada cerdo le llega su San Martín.”

A pesar de sus diferencias, los vecinos hallaron un destello de esperanza en medio de toda esta confusión. Y así, en ese pequeño rincón llamado Pozuelo de Vidríales, la vida siguió con sus preguntas sin respuestas definitivas, pero con la certeza de que la elección estaba en manos de cada uno de ellos.

Miguel A. López Molina

19/01/2024

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